viernes, 16 de julio de 2010

рассвет


Siento entre sueños la huella de tu mano sobre mi pecho, tu mano lasa, tu mano abrasa...abro los ojos, te acaricio los dedos con la lengua, ahora es mi boca la que quema y giro la cabeza, te busco entre las sombras de una noche que se acaba. Unos segundos después el solo hecho de mirarte despierta el deseo que era germen en mis sueños y ahora crece desbocado. Me deshago de tu abrazo y sin montura, como se monta un potro joven, tan despacio que apenas te des cuenta si formo parte de tu cuerpo, me siento sobre ti... me acerco a tu boca y te separo los labios con la lengua, me hundo en sus profundidades y tu consientes mas dócil que nunca, mientras un gigante crece entre mis piernas. Un polífemo ciego que llega a casa buscando a tientas y yo amante y compañera te tiendo la mano para ayudarte a encontrar la entrada de tu cueva porque no quiero que te pille a la intemperie la tormenta que se acerca...
fúr dich meine Liebe... nur dir ...

10 comentarios:

La abuela frescotona dijo...

HELENA¡¡, QUE SE ME HA IDO EL FRÍO DE ESTOS LARES, APASIONADO ENCUENTRO, ME ENCANTA TU RELATO, MUY BONITO.
DEJO MI ABRAZO PARA TI QUERIDA AMIGA

Marcelo dijo...

Siempre es muy bueno volver a casa...

Óscar Perdomo León dijo...

¡Qué bueno que regresaste, Helena!

Sensaciones dijo...

uffff, que se acerque la tormenta
y refresque el ambiente...

maravilloso, sí señor!!

Un beso dulce

Marcelo dijo...

A veces la temperatura corporal no sigue a la temperatura ambiente. A veces.

J. G. dijo...

y por lo que veo, y colorín colorado...

AN... dijo...

Apasionante escrito hecho desde tus mas profundos deseos , me encanta como describes las sensaciones , como vas milímetro a milimetro recorriendo el cuerpo de tu amado ...me haces estar dentro de tu relato como si os viera ...fantástico relato...
Ahora leeré todo tu blog para ponerme al día .... Ya soy tuyo te siguo ....

Glenlinab dijo...

Genial!

Sergio dijo...

En búsqueda de la apacible morada... confortable.

Juan Ignacio dijo...

No hay nada como regresar continuamente a casa y que siempre te abran la puerta y deseen que no vuelvas a salir.